Mientras me daban la radio la doctora me vio una tarde. Yo no quería hablar con nadie ni que me dijeran nada. Simplemente iba y venia al hospital. Mejor dicho me llevaban y me traían. Yo prácticamente iba sin voluntad y con muy pocas esperanzas. Total que la doctora para alegrarme el espíritu me dice que tengo muya latos los indices tumorales. La cara que debí poner la alerto y comento que no pasaba nada.
A partir de ese día yo entraba y salia como con orejeras, no miraba ni a un lado ni a otro.
Por fin se acaba el ciclo y la doctora quería volver a hablar conmigo. Atemorizada me dice que los indices tumorales han bajado mucho; fue una sopresa y ademas me dio animo.
Pasados unos días tenia visita al oncologo me mando mas quimio y dijo que seguramente los niveles habían vuelto a bajar, pero aun así había que seguir el tratamiento.
Me dieron una quimio y estaba muy debilitada por lo que la siguiente la suspendido hasta otra semana mas. A ver si me subían las defensas.
El día de antes de la nueva sesión me llamaron del hospital con una cita con el cirujano. Allá fuimos todos y resulto que me operaban. Otra casualidad -milagro- resulta que tengo una vena que solo tiene un 15% de las personas que facilita la operación.
Y ya estoy el día 6 de Marzo a las 7 de la mañana entrando en el quirfano. Me encomendé a Dios y le pedí que si iba a morir fuera en la operación y se acabó el sufrimiento.